Cámaras en obra

Nueva herramienta para la gestión de obras. La instalación de cámaras con tecnología IP también puede ayudar a reducir pérdidas.

Un ojo inteligente monitorea lo que sucede en la obra las 24 horas, los 365 días del año. ¿Llegó el camión de arena o reclamo al corralón? ¿Quién dañó las carpinterías que estaban acopiadas a la espera de ser colocadas? Todo queda registrado por una cámara de alta definición instalada en un lugar estratégico de la obra.

 

El relevamiento constante del sitio a través de tecnología IP constituye una herramienta nueva para gestionar las obras. El equipo se puede alquilar o comprar, según el caso, y se adapta tanto a obras chicas como a obras de gran envergadura.

 

“A través de una plataforma cien porciento on line se puede llevar el monitoreo de la obra desde el inicio, registrando todo el movimiento desde cualquier dispositivo con conexión a internet”, explica Ariel Salvetti de Cámaras Over Net.com. También destaca la ventaja de poder asistir a varias obras simultáneas y supervisarlas remotamente a través de una interfaz que puede registrar entre 3 y 4 obras.

 

Este servicio le permite a los inversores el seguimiento remoto del avance de los trabajos, desde cualquier sitio. Además de ver lo que está sucediendo “en vivo”, el sistema puede guardar imágenes para comparar la evolución de la obra en determinado lapso. Para Salvetti, la posibilidad de visualizar avance de obra desde el pozo le da un valor agregado a la inversión.

 

Las cámaras de video en red (o IP) permiten el monitoreo remoto con calidad de imagen HD o Full HD. Esto significa que es posible acompañar el progreso de una obra con una única cámara bien posicionada, dependiendo del proyecto, y acceder a las imágenes en alta calidad desde pantallas fijas o dispositivos móviles. Las cámaras cuentan con un procesador interno que alivia la congestión de la red para permitir el acceso múltiple a las imágenes.

 

Las cámaras pueden mejorar la seguridad en obras en construcción y reducir pérdidas. Además de ofrecer una rendición de cuentas continua a los clientes. Por ejemplo, se puede evitar el robo de materiales. Para eso, basta con dirigir una cámara para el depósito y garantizar también la preservación de equipos valiosos.

 

“Como la calidad de imagen es de alta definición, con unas pocas cámaras se puede cubrir un área extensa, además es posible grabar las imágenes en la propia cámara”, explica Salvetti. Adicionalmente, el registro de imágenes es útil para minimizar litigios y delimitar responsabilidades.

 

Los equipos pueden registrar la temperatura, clima y humedad, es decir, poner a disposición de la constructora o de la dirección de obra una información muy importante para el control de los contratistas.

 

El servicio de monitoreo cuesta unos mil pesos mensuales. Esto incluye el soporte técnico y controles temporales: “Las cámaras se van reubicando según el requerimiento por el avance de obra”, aclara Salvetti. Los equipos se pueden alquilar. En el caso de una constructora desee adquirir una cámara, deberá invertir entre 2.000 y 40 mil pesos (según la variedad y sofisticación de los equipos) y luego enfrentar el costo recurrente de mudanza de una obra a otra.

 

Fuente: Clarín Arq

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